"Olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia delante y corro en dirección a la meta" Filipenses 3, 7-16

La frase que se lee arriba, es parte de un fragmento de unas de las cartas de San Pablo. Desde un primer momento me pareció ideal para que acompañe este proyecto, ya que hacía unos meses acompañaba mi vida desde muy cerca, y lo sigue haciendo. Y yo quiero acompañar a este blog con mi vida.
Esta frase en particular la veo dividida en tres partes igualmente importantes. La primera es la de olvidar, lo pienso como "soltar" o "dejarlo ir", dejar ir lo que nos tiene anclados al pasado, eso que nos ata a un modo determinado, a una forma o una manera, a una idea que no se cambia, y que nos saca libertad. Olvidarse del camino recorrido es abandonar la cárcel de "lo posible es solo lo que veo" soltar la idea de "la verdad pasa por mi, o primero debe pasar por mí" Es cambiar los modelos negativos que podemos venir padeciendo y que nos dejan sin posibilidades propias. Olvidarse es trascender, es dejar de ser prisionero de lo que fui, de lo que soy, y de lo que esperan de mí.
Luego Pablo dice: me lanzo hacia delante, esto representa la actitud de ponerse de pie, la elección por la Vida. Elegir la libertad, para conquistar la vida. Es un paso de confianza y de abandono.
Correr en dirección a la meta, muestra la desición y la ganas de alcanzar lo hallado, eso que nos puso de pie. También expresa la necesidad de reconocer nuestra meta y direccionar toda nuestra vida hacia ella.

Veo que es un cambio profundo de actitud frente a la vida. Reconocer la propia identidad, los sueños, los deseos propios, asumirlos y en un primer paso animarse a desarrollarlos. "El comienzo es la parte mas importante de toda tarea" dice Platón. Y así direccionarlos con entusiasmo por el Camino que nos lleva a la meta.

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